Santidad es...

Tercer Testamento: La santidad es...

Santidad, es hablar de la perfección de nuestro espíritu que ha logrado en su largo peregrinaje desde que nació del Seno divino hasta que vuelve a Él.

Santidad es lograr una luz pura en nuestro espíritu sin tener el menor átomo de oscuridad que opaque aquella luz.

Santidad es hacer nuestra la Voluntad divina, aceptarla y llevarla a la práctica estemos encarnados o en espíritu.

Santidad es un principio de humildad, es reconocer que el único Santo a través de todos los tiempos ha sido nuestro Padre, y que nosotros hemos equivocado nuestros senderos al desobedecerle.

Santidad es asemejarnos a los ángeles que cantan alabanzas al Padre, no siendo cánticos, sino haciendo obras poderosas en amor que glorifiquen la Ley de Dios.

Hablar de santidad es simplemente seguir el ejemplo divino de Jesús el Cristo, un ejemplo que mostró hasta su culminación en la cruz.

Santidad es llevar a la práctica los dos Mandamientos: “Amar a Dios sobre todas las cosas y Amarnos los unos a los otros”.

No se puede tener santidad sin amar lo que Dios ama.

No se puede llegar a la santidad sin seguir el ejemplo de María, pues Ella es como una escala por la cual tendremos que elevarnos a lo divino.

Tampoco es posible la santidad olvidando a Dios, para sólo poseer los bienes de la Tierra.

No se es santo si juzgamos a nuestros hermanos, sólo a Dios toca juzgarnos con perfección.

No se es santo si destruimos el Templo de Dios que no es religión o iglesia alguna del mundo; porque el Templo verdadero del Padre es nuestro corazón.

No se es santo al menospreciar lo que se nos ha dado como heredad terrenal, lo necesario para recreo y sustento de nuestro espíritu.

No se llega a la santidad si en espíritu es con nosotros aún las tendencias de la carne.

Un principio de santidad es el perdonar con sinceridad, puesto que el perdón se manifiesta por un autentico amor.

Hablar de santidad es ser virtuosos como lo es Dios.

Hablar de santidad es negarse a uno mismo, para que nuestro espíritu refleje su propia identidad.

Hablar de santidad es lograr la perfección espiritual.

Un principio de santidad es armonizar nuestra naturaleza material con nuestra naturaleza espiritual, dando al César lo que le corresponde y a Dios lo que le pertenece.

Hablar de santidad es abandonar el camino del pecado.

Hablar de santidad es arrepentirnos verdaderamente de nuestros malos actos, ya sea en palabras, obras o pensamientos, y por ese arrepentimiento, regenerarnos y enmendarnos.

Santidad es poner en práctica la caridad con nuestros hermanos.

Un principio de santidad es dejar la ponzoña de nuestra lengua, que hiere y mata más que a la carne, al espíritu de nuestro otro hermano.

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